Éxodo 4:7

“Y dijo: Vuelve á meter tu mano en tu seno: y él volvió á meter su mano en su seno; y volviéndola á sacar del seno, he aquí que se había vuelto como la otra carne.”
— Éxodo 4:7 (La Reina-Valera Revisada 1960)

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Contexto: Éxodo 4

5Por esto creerán que se te ha aparecido Jehová, el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob.

6Y díjole más Jehová: Mete ahora tu mano en tu seno. Y él metió la mano en su seno; y como la sacó, he aquí que su mano estaba leprosa como la nieve.

7Y dijo: Vuelve á meter tu mano en tu seno: y él volvió á meter su mano en su seno; y volviéndola á sacar del seno, he aquí que se había vuelto como la otra carne.

8Si aconteciere, que no te creyeren, ni obedecieren á la voz de la primera señal, creerán á la voz de la postrera.

9Y si aún no creyeren á estas dos señales, ni oyeren tu voz, tomarás de las aguas del río, y derrámalas en tierra; y volverse han aquellas aguas que tomarás del río, se volverán sangre en la tierra.

Acerca de Éxodo 4: Moisés regresa a Egipto

Éxodo 4: Moisés regresa a Egipto

Moses regresa a Egipto y realiza las señales que Dios le ha dado, pero el Faraón aún se niega a dejar ir a los israelitas.

Comentario

El capítulo 4 del Éxodo es la historia del encuentro de Moisés con Dios en la zarza ardiente. Después de ser llamado por Dios para liderar a los israelitas fuera de Egipto, Moisés vacila y cuestiona el plan de Dios. En respuesta, Dios le proporciona a Moisés varias señales para demostrar su autoridad y su poder.

La primera señal es la transformación del bastón de Moisés en una serpiente. Esto es un poderoso símbolo de la autoridad y el poder de Dios, ya que demuestra que Dios es capaz de hacer milagros. También sirve como un recordatorio a Moisés de que no está solo en su misión y que Dios estará con él en cada paso del camino.

Personas en Éxodo 4