Marcos 1:19 - Y pasando de allí un poco más adelante, vió á Jacobo, hijo de Zebedeo, y á Juan su hermano, también ellos en el navío, que aderezaban las redes.
19Y pasando de allí un poco más adelante, vió á Jacobo, hijo de Zebedeo, y á Juan su hermano, también ellos en el navío, que aderezaban las redes.
20Y luego los llamó: y dejando á su padre Zebedeo en el barco con los jornaleros, fueron en pos de él.
21Y entraron en Capernaum; y luego los sábados, entrando en la sinagoga, enseñaba.
22Y se admiraban de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene potestad, y no como los escribas.
23Y había en la sinagoga de ellos un hombre con espíritu inmundo, el cual dió voces,
24Diciendo: Ah! ¿qué tienes con nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido á destruirnos? Sé quién eres, el Santo de Dios.
25Y Jesús le riñó, diciendo: Enmudece, y sal de él.
26Y el espíritu inmundo, haciéndole pedazos, y clamando á gran voz, salió de él.
27Y todos se maravillaron, de tal manera que inquirían entre sí, diciendo: ¿Qué es esto? ¿Qué nueva doctrina es ésta, que con potestad aun á los espíritus inmundos manda, y le obedecen?
28Y vino luego su fama por toda la provincia alrededor de Galilea.
Marcos 1:29 - Y luego saliendo de la sinagoga, vinieron á casa de Simón y de Andrés, con Jacobo y Juan.
29Y luego saliendo de la sinagoga, vinieron á casa de Simón y de Andrés, con Jacobo y Juan.
30Y la suegra de Simón estaba acostada con calentura; y le hablaron luego de ella.
31Entonces llegando él, la tomó de su mano y la levantó; y luego la dejó la calentura, y les servía.
32Y cuando fué la tarde, luego que el sol se puso, traían á él todos los que tenían mal, y endemoniados;
44Y le dice: Mira, no digas á nadie nada; sino ve, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu limpieza lo que Moisés mandó, para testimonio á ellos.
Marcos 1:45 - Mas él salido, comenzó á publicarlo mucho, y á divulgar el hecho, de manera que ya Jesús no podía entrar manifiestamente en la ciudad, sino que estaba fuera en los lugares desiertos; y venían á él de todas partes.
45Mas él salido, comenzó á publicarlo mucho, y á divulgar el hecho, de manera que ya Jesús no podía entrar manifiestamente en la ciudad, sino que estaba fuera en los lugares desiertos; y venían á él de todas partes.