En el Salmo 3, David expresó su confianza y fe en el Señor en medio de un tiempo de gran agitación e incertidumbre. A pesar de las amenazas y ataques de sus enemigos, David confió en el amor constante de Dios y en su salvación para protegerlo. Proclamó que el Señor era su escudo y fuente de esperanza, y finalmente, no temerá.
1Salmo de David, cuando huía de adelante de Absalom su hijo. OH Jehová, cuánto se han multiplicado mis enemigos! Muchos se levantan contra mí.
2Muchos dicen de mi vida: No hay para él salud en Dios. (Selah.)
3Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí: Mi gloria, y el que ensalza mi cabeza.
4Con mi voz clamé á Jehová, Y él me respondió desde el monte de su santidad. (Selah.)
5Yo me acosté, y dormí, Y desperté; porque Jehová me sostuvo.
6No temeré de diez millares de pueblos, Que pusieren cerco contra mí.
7Levántate, Jehová; sálvame, Dios mío: Porque tú heriste á todos mis enemigos en la quijada; Los dientes de los malos quebrantaste.
8De Jehová es la salud: Sobre tu pueblo será tu bendición. (Selah.)