El Salmo 30 es un cántico de alabanza que reconoce la fidelidad de Dios y su liberación de diversas pruebas. El salmista reflexiona sobre los momentos en que clamó a Dios en angustia y sintió que estaba cerca de la muerte, pero Dios escuchó sus clamores y lo sanó. El salmista anima a otros a dar gracias a Dios y les recuerda que su enojo es solo temporal, mientras que su favor dura toda la vida.
1Salmo cantado en la dedicación de la Casa: GLORIFICARTE he, oh Jehová; porque me has ensalzado, Y no hiciste á mis enemigos alegrarse de mí.