Apocalipsis 20:10
“Y el diablo que los engañaba, fué lanzado en el lago de fuego y azufre, donde está la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche para siempre jamás.”
Contexto: Apocalipsis 20
8Y saldrá para engañar las naciones que están sobre los cuatro ángulos de la tierra, á Gog y á Magog, á fin de congregarlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar.
9Y subieron sobre la anchura de la tierra, y circundaron el campo de los santos, y la ciudad amada: y de Dios descendió fuego del cielo, y los devoró.
10Y el diablo que los engañaba, fué lanzado en el lago de fuego y azufre, donde está la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche para siempre jamás.
11Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado sobre él, de delante del cual huyó la tierra y el cielo; y no fué hallado el lugar de ellos.
12Y vi los muertos, grandes y pequeños, que estaban delante de Dios; y los libros fueron abiertos: y otro libro fué abierto, el cual es de la vida: y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.
Acerca de Apocalipsis 20: Los Mil Años y la Derrota de Satanás

Este capítulo describe los mil años, donde Satanás está encadenado y los santos reinan con Cristo. También describe la derrota de Satanás y el juicio final. Se enfatiza la certeza del reinado de Cristo y la victoria final sobre el mal.
Comentario
Apocalipsis 20 es un capítulo crucial en el libro de Apocalipsis, ya que marca el comienzo del fin del mundo tal como lo conocemos. En este capítulo, Juan describe una visión de un ángel descendiendo del cielo con una gran cadena en su mano. Este ángel ata al dragón, Satanás, y lo arroja al abismo sin fondo por mil años. Durante este tiempo, Satanás no puede engañar a las naciones y los santos de Dios reinan con Cristo.
Al final de los mil años, Satanás es liberado del abismo y se le permite engañar a las naciones nuevamente. Sin embargo, en esta ocasión, sus esfuerzos son en vano ya que las naciones son rápidamente derrotadas por los ejércitos del cielo. Después de esto, Satanás es arrojado al lago de fuego y azufre, donde será atormentado para siempre.