1 Reyes 3:27
“Entonces el rey respondió, y dijo: Dad á aquélla el hijo vivo, y no lo matéis: ella es su madre.”
Contexto: 1 Reyes 3
25En seguida el rey dijo: Partid por medio el niño vivo, y dad la mitad á la una, y la otra mitad á la otra.
26Entonces la mujer cuyo era el hijo vivo, habló al rey (porque sus entrañas se le conmovieron por su hijo), y dijo: Ah, señor mío! dad á ésta el niño vivo, y no lo matéis. Mas la otra dijo: Ni á mí ni á ti; partidlo.
27Entonces el rey respondió, y dijo: Dad á aquélla el hijo vivo, y no lo matéis: ella es su madre.
28Y todo Israel oyó aquel juicio que había dado el rey: y temieron al rey, porque vieron que había en él sabiduría de Dios para juzgar.
Acerca de 1 Reyes 3: La sabiduría y reinado de Salomón

Salomón se hace conocido por su sabiduría y construye un reino próspero y pacífico.
Comentario
1 Reyes 3 es un capítulo que se centra en la oración del rey Salomón. Después de ser ungido como rey de Israel, Salomón ora a Dios por sabiduría y entendimiento. Reconoce que es joven e inexperto y pide la habilidad de discernir entre el bien y el mal. Dios se complace en la humildad de Salomón y le concede no solo sabiduría y entendimiento, sino también riquezas y honor.
Este capítulo es un recordatorio de la importancia de la humildad y la oración. Salomón reconoce humildemente su falta de experiencia y sabiduría y pide ayuda a Dios. En respuesta, Dios no solo le concede la sabiduría y el entendimiento que pidió, sino también riquezas y honor. Esto nos muestra que cuando acudimos a Dios con humildad y oración, Él no solo responderá a nuestras oraciones, sino que también nos bendecirá más allá de lo que podríamos haber imaginado.