Segunda de Pedro 2:18
“Porque hablando arrogantes palabras de vanidad, ceban con las concupiscencias de la carne en disoluciones á los que verdaderamente habían huído de los que conversan en error;”
Contexto: Segunda de Pedro 2
16Y fué reprendido por su iniquidad: una muda bestia de carga, hablando en voz de hombre, refrenó la locura del profeta.
17Estos son fuentes sin agua, y nubes traídas de torbellino de viento: para los cuales está guardada la oscuridad de las tinieblas para siempre.
18Porque hablando arrogantes palabras de vanidad, ceban con las concupiscencias de la carne en disoluciones á los que verdaderamente habían huído de los que conversan en error;
19Prometiéndoles libertad, siendo ellos mismos siervos de corrupción. Porque el que es de alguno vencido, es sujeto á la servidumbre del que lo venció.
20Ciertamente, si habiéndose ellos apartado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, y otra vez envolviéndose en ellas, son vencidos, sus postrimerías les son hechas peores que los principios.
Acerca de Segunda de Pedro 2: Falsos maestros y apostasía

Este capítulo advierte contra los falsos maestros y el peligro de la apostasía. El autor enfatiza la necesidad de protegerse contra la falsa enseñanza y de crecer en el conocimiento de la verdad.
Comentario
En 2 Pedro 2, el apóstol Pedro continúa advirtiendo contra los falsos maestros. Comienza recordando a sus lectores que Dios es paciente y misericordioso, pero que finalmente castigará a aquellos que lo rechacen. Luego pasa a describir a los falsos maestros como "animales irracionales" que están "destinados a ser capturados y destruidos". Advierte que estos falsos maestros llevarán a las personas por mal camino y traerán destrucción sobre sí mismos.
Pedro luego describe en detalle el comportamiento de los falsos maestros. Dice que son "audaces y arrogantes" y que "desprecian la autoridad". También dice que son "codiciosos" y "explotan" a las personas para su propio beneficio. Advierte que estos falsos maestros serán juzgados y castigados por sus acciones.