Éxodo 4:25
“Entonces Séphora cogió un afilado pedernal, y cortó el prepucio de su hijo, y echólo á sus pies, diciendo: A la verdad tú me eres un esposo de sangre.”
Contexto: Éxodo 4
23Ya te he dicho que dejes ir á mi hijo, para que me sirva, mas no has querido dejarlo ir: he aquí yo voy á matar á tu hijo, tu primogénito.
24Y aconteció en el camino, que en una posada le salió al encuentro Jehová, y quiso matarlo.
25Entonces Séphora cogió un afilado pedernal, y cortó el prepucio de su hijo, y echólo á sus pies, diciendo: A la verdad tú me eres un esposo de sangre.
26Así le dejó luego ir. Y ella dijo: Esposo de sangre, á causa de la circuncisión.
27Y Jehová dijo á Aarón: Ve á recibir á Moisés al desierto. Y él fue, y encontrólo en el monte de Dios, y besóle.
Acerca de Éxodo 4: Moisés regresa a Egipto

Moses regresa a Egipto y realiza las señales que Dios le ha dado, pero el Faraón aún se niega a dejar ir a los israelitas.
Comentario
El capítulo 4 del Éxodo es la historia del encuentro de Moisés con Dios en la zarza ardiente. Después de ser llamado por Dios para liderar a los israelitas fuera de Egipto, Moisés vacila y cuestiona el plan de Dios. En respuesta, Dios le proporciona a Moisés varias señales para demostrar su autoridad y su poder.
La primera señal es la transformación del bastón de Moisés en una serpiente. Esto es un poderoso símbolo de la autoridad y el poder de Dios, ya que demuestra que Dios es capaz de hacer milagros. También sirve como un recordatorio a Moisés de que no está solo en su misión y que Dios estará con él en cada paso del camino.