Ezequiel 2:8
“Mas tú, hijo del hombre, oye lo que yo te hablo; no seas tú rebelde como la casa rebelde: abre tu boca, y come lo que yo te doy.”
Contexto: Ezequiel 2
6Y tú, hijo del hombre, no temas de ellos, ni tengas miedo de sus palabras, aunque te hallas entre zarzas y espinas, y tú moras con escorpiones: no tengas miedo de sus palabras, ni temas delante de ellos, porque son casa rebelde.
7Les hablarás pues mis palabras, escuchen ó dejen de escuchar; porque son muy rebeldes.
8Mas tú, hijo del hombre, oye lo que yo te hablo; no seas tú rebelde como la casa rebelde: abre tu boca, y come lo que yo te doy.
9Y miré, y he aquí una mano me fué enviada, y en ella había un rollo de libro.
10Y extendiólo delante de mí, y estaba escrito delante y detrás: y había escritas en él endechas, y lamentación, y ayes.
Acerca de Ezequiel 2: Ezequiel llamado a ser profeta

En el segundo capítulo del libro de Ezequiel, el profeta recibe una visión de Dios. Él ve una gran tormenta acercándose, acompañada de relámpagos y truenos. En medio de esta visión, Dios llama a Ezequiel para ser profeta ante la nación de Israel. A pesar de los desafíos que enfrentará, se le ordena a Ezequiel que hable la palabra de Dios a los israelitas.
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