Ezequiel 28:14
“Tú, querubín grande, cubridor: y yo te puse; en el santo monte de Dios estuviste; en medio de piedras de fuego has andado.”
Contexto: Ezequiel 28
12Hijo del hombre, levanta endechas sobre el rey de Tiro, y dile: Así ha dicho el Señor Jehová: Tú echas el sello á la proporción, lleno de sabiduría, y acabado de hermosura.
13En Edén, en el huerto de Dios estuviste: toda piedra preciosa fué tu vestidura; el sardio, topacio, diamante, crisólito, onique, y berilo, el zafiro, carbunclo, y esmeralda, y oro, los primores de tus tamboriles y pífanos estuvieron apercibidos para ti en
14Tú, querubín grande, cubridor: y yo te puse; en el santo monte de Dios estuviste; en medio de piedras de fuego has andado.
15Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste criado, hasta que se halló en ti maldad.
16A causa de la multitud de tu contratación fuiste lleno de iniquidad, y pecaste: por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín cubridor.
Acerca de Ezequiel 28: Una Profecía Contra el Rey de Tiro

En Ezequiel 28, el profeta entrega un mensaje de Dios al rey de Tiro, condenando su orgullo y arrogancia. El rey es comparado con una criatura magnífica pero falible, destinado finalmente a la destrucción por su negativa a reconocer su propia mortalidad y dependencia de lo divino.
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