Ezequiel 34:8
“Vivo yo, ha dicho el Señor Jehová, que por cuanto mi rebaño fué para ser robado, y mis ovejas fueron para ser comidas de toda bestia del campo, sin pastor; ni mis pastores buscaron mis ovejas, sino que los pastores se apacentaron á sí mismos, y no apacent”
Contexto: Ezequiel 34
6Y anduvieron perdidas mis ovejas por todos los montes, y en todo collado alto: y en toda la haz de la tierra fueron derramadas mis ovejas, y no hubo quien buscase, ni quien requiriese.
7Por tanto, pastores, oid palabra de Jehová:
8Vivo yo, ha dicho el Señor Jehová, que por cuanto mi rebaño fué para ser robado, y mis ovejas fueron para ser comidas de toda bestia del campo, sin pastor; ni mis pastores buscaron mis ovejas, sino que los pastores se apacentaron á sí mismos, y no apacent
9Por tanto, oh pastores, oid palabra de Jehová:
10Así ha dicho el Señor Jehová: He aquí, yo á los pastores; y requeriré mis ovejas de su mano, y haréles dejar de apacentar las ovejas: ni los pastores se apacentarán más á sí mismos; pues yo libraré mis ovejas de sus bocas, y no les serán más por comida.
Acerca de Ezequiel 34: El Señor, el Pastor de Su Rebaño

En el capítulo 34 de Ezequiel, el Señor reprende a los pastores de Israel por no cuidar de su rebaño, lo que ha llevado a la dispersión y sufrimiento de su pueblo. Promete venir y reunir a sus ovejas Él mismo, llevándolas a pastos verdes y aguas tranquilas, y juzgar entre las ovejas gordas y flacas. El capítulo termina con el Señor afirmando su pacto con su pueblo y prometiendo establecer un nuevo pacto de paz con ellos.
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