Ezequiel 37:7

“Profeticé pues, como me fué mandado; y hubo un ruido mientras yo profetizaba, y he aquí un temblor, y los huesos se llegaron cada hueso á su hueso.”
— Ezequiel 37:7 (La Reina-Valera Revisada 1960)

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Contexto: Ezequiel 37

5Así ha dicho el Señor Jehová á estos huesos: He aquí, yo hago entrar espíritu en vosotros, y viviréis.

6Y pondré nervios sobre vosotros, y haré subir sobre vosotros carne, y os cubriré de piel, y pondré en vosotros espíritu, y viviréis; y sabréis que yo soy Jehová.

7Profeticé pues, como me fué mandado; y hubo un ruido mientras yo profetizaba, y he aquí un temblor, y los huesos se llegaron cada hueso á su hueso.

8Y miré, y he aquí nervios sobre ellos, y la carne subió, y la piel cubrío por encima de ellos: mas no había en ellos espíritu.

9Y díjome: Profetiza al espíritu, profetiza, hijo del hombre, y di al espíritu: Así ha dicho el Señor Jehová: Espíritu, ven de los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos, y vivirán.

Acerca de Ezequiel 37: La Visión del Valle de los Huesos Secos

Ezequiel 37: La Visión del Valle de los Huesos Secos

En Ezequiel 37, el profeta recibe una visión de un valle lleno de huesos secos. Dios desafía a Ezequiel a profetizar a los huesos y cobran vida, representando la restauración del pueblo de Israel. Dios promete reunir a su pueblo de todo el mundo, avivarlos, darles un nuevo espíritu y un nuevo corazón.

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