Ezequiel 47:5

“Y midió otros mil, é iba ya el arroyo que yo no podía pasar: porque las aguas se habían alzado, y el arroyo no se podía pasar sino á nado.”
— Ezequiel 47:5 (La Reina-Valera Revisada 1960)

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Contexto: Ezequiel 47

3Y saliendo el varón hacia el oriente, tenía un cordel en su mano; y midió mil codos, é hízome pasar por las aguas hasta los tobillos.

4Y midió otros mil, é hízome pasar por las aguas hasta las rodillas. Midió luego otros mil, é hízome pasar por las aguas hasta los lomos.

5Y midió otros mil, é iba ya el arroyo que yo no podía pasar: porque las aguas se habían alzado, y el arroyo no se podía pasar sino á nado.

6Y díjome: ¿Has visto, hijo del hombre? Después me llevó, é hízome tornar por la ribera del arroyo.

7Y tornando yo, he aquí en la ribera del arroyo había árboles muy muchos de la una parte y de la otra.

Acerca de Ezequiel 47: La Visión del Río del Templo

Ezequiel 47: La Visión del Río del Templo

En el capítulo 47 de Ezequiel, el profeta tiene una visión de un río del templo que fluye desde el santuario del templo. A medida que el agua sube, trae vida y curación al desierto estéril, y los pescadores pueden atrapar muchos peces en el río.

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