Hebreos 5:7
“El cual en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fué oído por su reverencial miedo.”
Contexto: Hebreos 5
5Así también Cristo no se glorificó á sí mismo haciéndose Pontífice, mas el que le dijo: Tú eres mi Hijo, Yo te he engendrado hoy;
6Como también dice en otro lugar: Tú eres sacerdote eternamente, Según el orden de Melchîsedec.
7El cual en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fué oído por su reverencial miedo.
8Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia;
9Y consumado, vino á ser causa de eterna salud á todos los que le obedecen;
Acerca de Hebreos 5: Jesús como el Sacrificio Perfecto

Este capítulo describe cómo Jesús, como sacrificio perfecto, se ofreció a sí mismo de una vez por todas y cómo se convirtió en la fuente de salvación eterna para todos los que creen.
Comentario
Hebreos 5 es un capítulo que habla de la importancia de Jesús como nuestro Sumo Sacerdote. El autor de Hebreos comienza recordándonos que Jesús fue designado por Dios para ser nuestro Sumo Sacerdote, y que Él es el único que puede mediar entre Dios y el hombre. Luego continúa explicando que Jesús fue elegido por Dios debido a Su perfecta obediencia y a Su disposición de sufrir y morir por nuestros pecados. El autor también enfatiza la importancia del rol de Jesús como nuestro Sumo Sacerdote, señalando que Él es el único que puede interceder en nuestro favor y hacer expiación por nuestros pecados.
Después, el autor explica que Jesús es el único que puede comprender nuestras debilidades y simpatizar con nosotros en nuestras luchas. Él es el único que puede ayudarnos en nuestro tiempo de necesidad y brindarnos la fuerza y valentía para perseverar. El autor también nos recuerda que Jesús es el único que puede traernos a una relación correcta con Dios y brindarnos la seguridad de la salvación.