Jeremías 18:4
“Y el vaso que él hacía de barro se quebró en la mano del alfarero; y tornó é hízolo otro vaso, según que al alfarero pareció mejor hacerlo.”
Contexto: Jeremías 18
2Levántate, y vete á casa del alfarero, y allí te haré oir mis palabras.
3Y descendí á casa del alfarero, y he aquí que él hacía obra sobre la rueda.
4Y el vaso que él hacía de barro se quebró en la mano del alfarero; y tornó é hízolo otro vaso, según que al alfarero pareció mejor hacerlo.
5Entonces fué á mí palabra de Jehová, diciendo:
6¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel, dice Jehová? He aquí que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel.
Acerca de Jeremías 18: El Alfarero y la Arcilla

En Jeremías capítulo 18, Dios instruye a Jeremías para que visite la casa de un alfarero, donde él presencia al alfarero moldeando y dando forma al barro en el torno del alfarero. Luego, Dios revela que, al igual que la cerámica, Él puede moldear a Israel según le parezca, y advierte de un juicio inminente si continúan en su desobediencia.
Comentario
Este capítulo es un poderoso recordatorio de la soberanía de Dios sobre Su creación. Al igual que el alfarero, Dios tiene la capacidad de dar forma y moldearnos en vasijas aptas para Su uso, pero también tiene el poder de traer juicio sobre aquellos que se rebelan contra Él. Es un llamado a la obediencia y entrega a Su voluntad, confiando en Su bondad y autoridad. Como cristianos, debemos permitir que Dios nos moldee en vasijas que lo honran y le traen gloria, confiando en que Él sabe lo que es mejor para nosotros.