Jueces 16:29
“Asió luego Samsón las dos columnas del medio sobre las cuales se sustentaba la casa, y estribó en ellas, la una con la mano derecha, y la otra con la izquierda;”
Contexto: Jueces 16
27Y la casa estaba llena de hombres y mujeres: y todos los príncipes de los Filisteos estaban allí; y en el alto piso había como tres mil hombres y mujeres, que estaban mirando el escarnio de Samsón.
28Entonces clamó Samsón á Jehová, y dijo: Señor Jehová, acuérdate ahora de mí, y esfuérzame, te ruego, solamente esta vez, oh Dios, para que de una vez tome venganza de los Filisteos, por mis dos ojos.
29Asió luego Samsón las dos columnas del medio sobre las cuales se sustentaba la casa, y estribó en ellas, la una con la mano derecha, y la otra con la izquierda;
30Y dijo Samsón: Muera yo con los Filisteos. Y estribando con esfuerzo, cayó la casa sobre los príncipes, y sobre todo el pueblo que estaba en ella. Y fueron muchos más los que de ellos mató muriendo, que los que había muerto en su vida.
31Y descendieron sus hermanos y toda la casa de su padre, y tomáronle, y lleváronle, y le sepultaron entre Sora y Esthaol, en el sepulcro de su padre Manoa. Y él juzgó á Israel veinte años.
Acerca de Jueces 16: El Triunfo Destructivo de Sansón

Sansón se enamora de Dalila, quien lo traiciona y hace que pierda su fuerza.
Comentario
Jueces 16 es un capítulo del Antiguo Testamento de la Biblia que narra la historia de Sansón, un hombre de gran fuerza elegido por Dios para liberar a los israelitas de los filisteos. En este capítulo, Sansón es engañado por Dalila, una mujer filistea, para revelar el secreto de su fuerza. Después de revelar el secreto, Dalila llama a los filisteos para que lo capturen. A pesar de su estado debilitado, Sansón logra utilizar su fuerza restante para derribar el templo de los filisteos, matándose a sí mismo y a muchos filisteos en el proceso.
Este capítulo sirve como un recordatorio del poder de Dios y la importancia de la fe. A pesar de ser engañado por Dalila, Sansón todavía tenía fe en Dios y pudo utilizar su fuerza restante para derribar el templo de los filisteos. Este acto de fe y valentía sirve como un ejemplo para todos nosotros del poder de la fe y la importancia de confiar en Dios.