Jueces 3:8
“Y la saña de Jehová se encendió contra Israel, y vendiólos en manos de Chusan-risathaim rey de Mesopotamia; y sirvieron los hijos de Israel á Chusan-risathaim ocho años.”
Contexto: Jueces 3
6Y tomaron de sus hijas por mujeres, y dieron sus hijas á los hijos de ellos, y sirvieron á sus dioses.
7Hicieron, pues, los hijos de Israel lo malo en ojos de Jehová: y olvidados de Jehová su Dios, sirvieron á los Baales, y á los ídolos de los bosques.
8Y la saña de Jehová se encendió contra Israel, y vendiólos en manos de Chusan-risathaim rey de Mesopotamia; y sirvieron los hijos de Israel á Chusan-risathaim ocho años.
9Y clamaron los hijos de Israel á Jehová; y Jehová suscitó salvador á los hijos de Israel y librólos; es á saber, á Othoniel hijo de Cenez, hermano menor de Caleb.
10Y el espíritu de Jehová fué sobre él, y juzgó á Israel, y salió á batalla, y Jehová entregó en su mano á Chusan-risathaim, rey de Siria, y prevaleció su mano contra Chusan-risathaim.
Acerca de Jueces 3: Las Naciones que Quedaron en Canaán

Dios permite que ciertas naciones permanezcan en la Tierra Prometida como una prueba para los israelitas.
Comentario
El capítulo 3 de Jueces es una continuación de la historia de la lucha de los israelitas por mantenerse fieles a Dios frente a las numerosas tentaciones de las naciones circundantes. En este capítulo, vemos al Señor permitiendo que las naciones de Moab, Amón y Edom permanezcan en la tierra como una prueba para los israelitas. El Señor sabía que los israelitas serían tentados a adorar a los dioses de esas naciones, y quería ver si permanecerían fieles a Él.
Sin embargo, los israelitas fallaron la prueba. Comenzaron a adorar a los dioses de las naciones que los rodeaban, y el Señor envió al profeta Otoniel para juzgarlos. Otoniel advirtió a los israelitas sobre las consecuencias de sus acciones, pero se negaron a escuchar. Como resultado, el Señor permitió que los moabitas, amonitas y edomitas oprimieran a los israelitas durante ocho años.