Números 13:22
“(H13-23) Y subieron por el mediodía, y vinieron hasta Hebrón: y allí estaban Aimán, y Sesai, y Talmai, hijos de Anac. Hebrón fué edificada siete años antes de Zoán, la de Egipto.”
Contexto: Números 13
20(H13-21) Y cuál sea el terreno, si es pingüe ó flaco, si en él hay ó no árboles: y esforzaos, y coged del fruto del país. Y el tiempo era el tiempo de las primeras uvas.
21(H13-22) Y ellos subieron, y reconocieron la tierra desde el desierto de Zin hasta Rehob, entrando en Emath.
22(H13-23) Y subieron por el mediodía, y vinieron hasta Hebrón: y allí estaban Aimán, y Sesai, y Talmai, hijos de Anac. Hebrón fué edificada siete años antes de Zoán, la de Egipto.
23(H13-24) Y llegaron hasta el arroyo de Escol, y de allí cortaron un sarmiento con un racimo de uvas, el cual trejeron dos en un palo, y de las granadas y de los higos.
24(H13-25) Y llamóse aquel lugar Nahal-escol por el racimo que cortaron de allí los hijos de Israel.
Acerca de Números 13: Los espías enviados a Canaán

Moisés envía a doce espías para explorar la tierra de Canaán y regresan con un informe mixto.
Comentario
En Números 13, Moisés envía a doce espías para explorar la tierra de Canaán, la Tierra Prometida que Dios ha prometido a los israelitas. Los espías regresan con un informe sobre la tierra, la cual es descrita como una tierra que fluye leche y miel. Sin embargo, diez de los espías también informan que los habitantes de la tierra son poderosos y que los israelitas no podrán conquistarlos. Esto provoca que el pueblo se desanime y tenga miedo, y comienzan a quejarse contra Moisés y Dios.
Dios está enojado con el pueblo por su falta de fe y le dice a Moisés que a ninguno de los que se quejaron se les permitirá entrar en la Tierra Prometida. Solo Caleb y Josué, dos de los espías que tuvieron fe en Dios, serán permitidos entrar. Esto sirve como recordatorio para los israelitas de que la fe en Dios es esencial si desean recibir las bendiciones que Él les ha prometido. También sirve como una advertencia para el pueblo de que deben confiar en Dios y no dejarse influenciar por las opiniones de los demás.