Salmos 102:2

“No escondas de mí tu rostro: en el día de mi angustia Inclina á mí tu oído; El día que te invocare, apresúrate á responderme.”
— Salmos 102:2 (La Reina-Valera Revisada 1960)

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Contexto: Salmos 102

1Oración del pobre, cuando estuviere angustiado, y delante de Jehová derramare su lamento. JEHOVA, oye mi oración, Y venga mi clamor á ti.

2No escondas de mí tu rostro: en el día de mi angustia Inclina á mí tu oído; El día que te invocare, apresúrate á responderme.

3Porque mis días se han consumido como humo; Y mis huesos cual tizón están quemados.

4Mi corazón fué herido, y secóse como la hierba; Por lo cual me olvidé de comer mi pan.

Acerca de Salmos 102: Grito desesperado de ayuda

Salmos 102: Grito desesperado de ayuda

El Salmo 102 es una oración de desesperación del salmista, quien se siente aislado y abandonado por Dios. El salmista lamenta sus debilidades físicas y la brevedad de la vida humana, mientras suplica la misericordia e intervención de Dios.

Comentario

El profundo desconsuelo del salmista refleja la experiencia de muchos que se han sentido olvidados o abandonados por Dios. Sin embargo, en medio de su agonía, el escritor recuerda la fidelidad pasada de Dios y se aferra a la esperanza de que Dios escuchará y responderá a su clamor por ayuda. Este salmo nos recuerda que incluso en nuestros momentos más oscuros, podemos acudir a Dios, quien escucha cada una de nuestras oraciones y brinda consuelo y fortaleza. También nos inspira a confiar en el amor constante de Dios y en su compasión infalible, incluso cuando sentimos que hemos llegado al límite.

Personas en Salmos 102