Salmos 146:3
“No confiéis en los príncipes, Ni en hijo de hombre, porque no hay en él salud.”
Contexto: Salmos 146
1Aleluya. ALABA, oh alma mía, á Jehová.
2Alabaré á Jehová en mi vida: Cantaré salmos á mi Dios mientras viviere.
3No confiéis en los príncipes, Ni en hijo de hombre, porque no hay en él salud.
4Saldrá su espíritu, tornaráse en su tierra: En aquel día perecerán sus pensamientos.
5Bienaventurado aquel en cuya ayuda es el Dios de Jacob, Cuya esperanza es en Jehová su Dios:
Acerca de Salmos 146: ¡Alaba al Señor, oh mi alma!

El Salmo 146 es una hermosa expresión de alabanza y confianza en Dios. El salmista reconoce la grandeza de Dios y Su soberanía sobre todas las cosas. Enaltece la fidelidad de Dios hacia aquellos que confían en Él y Su misericordia hacia los oprimidos y necesitados. Anima a su alma a poner toda su confianza en Dios, quien solo puede proporcionar seguridad y satisfacción verdaderas.
Comentario
En tiempos de prueba y dificultad, es fácil perder de vista la bondad y fidelidad de Dios. El salmista nos recuerda que Dios siempre es digno de nuestro alabanza y confianza, independientemente de nuestras circunstancias. Nos anima a depender de Dios y no de la fuerza humana, ya que solo Dios puede brindarnos seguridad y esperanza duraderas. El salmista también señala la preocupación particular de Dios por los marginados y oprimidos, recordándonos nuestro deber de cuidar a los necesitados. En última instancia, el Salmo 146 nos recuerda que nuestra esperanza no está en nosotros mismos, sino solo en Dios, quien reina supremo sobre todas las cosas.