Salmos 22:2

“Dios mío, clamo de día, y no oyes; Y de noche, y no hay para mí silencio.”
— Salmos 22:2 (La Reina-Valera Revisada 1960)

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Contexto: Salmos 22

1Al Músico principal, sobre Ajeleth-sahar Salmo de David. DIOS mío, Dios mío, ¿por qué me has dejado? ¿Por qué estás lejos de mi salud, y de las palabras de mi clamor?

2Dios mío, clamo de día, y no oyes; Y de noche, y no hay para mí silencio.

3Tú empero eres santo, Tú que habitas entre las alabanzas de Israel.

4En ti esperaron nuestros padres: Esperaron, y tú los libraste.

Acerca de Salmos 22: Un Grito de Angustia y Confianza

Salmos 22: Un Grito de Angustia y Confianza

El Salmo 22 es una expresión cruda y emocional del grito de angustia del salmista a Dios. El salmista se siente abandonado y solo, pero finalmente expresa fe y confianza en la liberación de Dios.

Comentario

El Salmo 22 es un salmo profético que prefigura el sufrimiento de Cristo en la cruz. La primera línea, "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?", fue citada por Jesús mientras estaba en la cruz (Mateo 27:46). Las palabras del salmista describen con precisión la agonía física y emocional de la crucifixión. A lo largo del salmo, el salmista expresa sus sentimientos de abandono y desesperación, pero aún mantiene su fe en el poder y la bondad de Dios. Recuerda la fidelidad de Dios hacia sus ancestros y ruega a Dios que no lo abandone. En la segunda mitad del salmo, el tono cambia de lamento a alabanza mientras el salmista proclama la victoria final de Dios y llama a todos a alabarlo. Este cambio de tono refleja la confianza del salmista en que Dios finalmente lo liberará y traerá redención. En general, el Salmo 22 es un poderoso ejemplo de fe en medio del sufrimiento. Nos recuerda que incluso en nuestros momentos más oscuros, podemos clamar a Dios con honestidad y confiar en su fidelidad.

Personas en Salmos 22