Salmos 36:2
“Lisonjéase, por tanto, en sus propios ojos, Hasta que su iniquidad sea hallada aborrecible.”
Contexto: Salmos 36
1Al Músico principal: Salmo de David, siervo del Señor. LA iniquidad del impío me dice al corazón: No hay temor de Dios delante de sus ojos.
2Lisonjéase, por tanto, en sus propios ojos, Hasta que su iniquidad sea hallada aborrecible.
3Las palabras de su boca son iniquidad y fraude; No quiso entender para bien hacer.
4Iniquidad piensa sobre su cama; Está en camino no bueno, El mal no aborrece.
Acerca de Salmos 36: El Amor y la Fidelidad de Dios

El Salmo 36 reflexiona sobre la maldad del hombre y la contrasta con el amor fiel y la fidelidad de Dios. El salmista proclama que el amor de Dios llega hasta los cielos y su fidelidad alcanza hasta las nubes. Anima al lector a refugiarse en Dios y hallar satisfacción en sus abundantes bendiciones.
Comentario
Este salmo es un hermoso recordatorio del amor inquebrantable y la fidelidad de Dios hacia nosotros, a pesar de nuestra naturaleza pecaminosa. El salmista usa imágenes vívidas para transmitir la inmensidad del amor y la fidelidad de Dios, comparándolo con la altura de los cielos y la profundidad del océano. El salmista también habla de la maldad y la falsedad del hombre, reconociendo que todos estamos inclinados al pecado. Pero a pesar de nuestras faltas, el amor y la fidelidad de Dios permanecen inmutables. Esto debería brindarnos gran consuelo y seguridad al saber que siempre podemos encontrar refugio en Él. Mientras leemos este capítulo, recordemos el amor y la fidelidad interminables de Dios, y refugiémonos en Él mientras navegamos por las dificultades de la vida.