Génesis 35:3
“Y levantémonos, y subamos á Beth-el; y haré allí altar al Dios que me respondió en el día de mi angustia, y ha sido conmigo en el camino que he andado.”
Contexto: Génesis 35
1Y DIJO Dios á Jacob: Levántate, sube á Beth-el, y estáte allí; y haz allí un altar al Dios que te apareció cuando huías de tu hermano Esaú.
2Entonces Jacob dijo á su familia y á todos los que con él estaban: Quitad los dioses ajenos que hay entre vosotros, y limpiaos, y mudad vuestros vestidos.
3Y levantémonos, y subamos á Beth-el; y haré allí altar al Dios que me respondió en el día de mi angustia, y ha sido conmigo en el camino que he andado.
4Así dieron á Jacob todos los dioses ajenos que había en poder de ellos, y los zarzillos que estaban en sus orejas; y Jacob los escondió debajo de una encina, que estaba junto á Sichêm.
5Y partiéronse, y el terror de Dios fué sobre las ciudades que había en sus alrededores, y no siguieron tras los hijos de Jacob.
Acerca de Génesis 35: El Regreso de Jacob a Betel

Dios le dice a Jacob que se mude a Betel y que se deshaga de los dioses extranjeros. Jacob cambia el nombre del lugar a Betel y construye un altar a Dios.
Comentario
Génesis 35 es un capítulo crucial en el libro de Génesis, ya que marca una importante transición en la vida de Jacob. Después de un periodo tumultuoso de conflicto y engaño, Jacob finalmente se reconcilia con su hermano Esaú y está listo para seguir adelante con su vida.
El capítulo comienza con Dios apareciéndose a Jacob y ordenándole que regrese a Betel, el lugar donde tuvo su primer encuentro con Dios. Jacob obedece y sale con su familia y posesiones. En el camino, se detiene en un lugar llamado Luz y construye un altar a Dios. Esto es significativo porque marca el comienzo de una nueva era en la vida de Jacob, una en la que está dedicado a Dios y ya no vive con miedo de su hermano.