Apocalipsis 20:8
“Y saldrá para engañar las naciones que están sobre los cuatro ángulos de la tierra, á Gog y á Magog, á fin de congregarlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar.”
Contexto: Apocalipsis 20
6Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad en éstos; antes serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.
7Y cuando los mil años fueren cumplidos, Satanás será suelto de su prisión,
8Y saldrá para engañar las naciones que están sobre los cuatro ángulos de la tierra, á Gog y á Magog, á fin de congregarlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar.
9Y subieron sobre la anchura de la tierra, y circundaron el campo de los santos, y la ciudad amada: y de Dios descendió fuego del cielo, y los devoró.
10Y el diablo que los engañaba, fué lanzado en el lago de fuego y azufre, donde está la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche para siempre jamás.
Acerca de Apocalipsis 20: Los Mil Años y la Derrota de Satanás

Este capítulo describe los mil años, donde Satanás está encadenado y los santos reinan con Cristo. También describe la derrota de Satanás y el juicio final. Se enfatiza la certeza del reinado de Cristo y la victoria final sobre el mal.
Comentario
Apocalipsis 20 es un capítulo crucial en el libro de Apocalipsis, ya que marca el comienzo del fin del mundo tal como lo conocemos. En este capítulo, Juan describe una visión de un ángel descendiendo del cielo con una gran cadena en su mano. Este ángel ata al dragón, Satanás, y lo arroja al abismo sin fondo por mil años. Durante este tiempo, Satanás no puede engañar a las naciones y los santos de Dios reinan con Cristo.
Al final de los mil años, Satanás es liberado del abismo y se le permite engañar a las naciones nuevamente. Sin embargo, en esta ocasión, sus esfuerzos son en vano ya que las naciones son rápidamente derrotadas por los ejércitos del cielo. Después de esto, Satanás es arrojado al lago de fuego y azufre, donde será atormentado para siempre.